Seguidores

Maybe I love HIM.


El otro dia conocí a un chico. No es que fuera nada del otro mundo, pero me encantó su manera de hacerme sonreír. Hacia tiempo que ningun chico lo conseguia, fue algo bonito, un buen regalo de cumpleaños, sin duda. Lo que mas me marcó fue que el era una mezcla de mis dos primeros amores. Era sincero y divertido, pero a la vez pasota y macarrila. Uno de estos tipos que se te quedan gravados facilmente en la memoria. Y algo se movió dentro de mi. No fue como aquellas dos veces, las veces que me enamoré de verdad, esas dos veces con las que sufrí. Pero sentí como mi corazón se aceleraba cada vez que él sonreía, mi cuerpo se estremeció las pocas veces que nos rozamos la piel.Lo mas curioso de todo, es que al irse no se me quedó ese vacio de siempre en mi corazón, dentro de mí presentí que volveriamos a vernos pronto. Y eso espero, porque el me ha marcado.

Razones para no crecer.

Tenía una lista interminable de cosas que hacer antes de cumplir los 17. Quería regalarle mi primer beso a mi primer amor, quería redecorar mi habitación mas acorde con mi edad, quería sentirme mejor conmigo misma, quería tener mas amigos, quería ser mas yo misma… y un sinfín de cosas más. De todas ellas, creo que solo he realizado dos o tres, en el fondo no me importa, no se puede tener todo en la vida, pero pensaba que conseguiría realizar más. Mañana es mi cumpleaños y pasaré a ser la unica chica de mi instituto que a esta edad no ha besado a nadie, no ha tenido su primer amor y que sigue durmiendo entre sábanas de mikey mouse. Sinceramente, me siento un poco agobiada, es como si mi Peter Pan interior no me dejase crecer, como si una parte de mi añorase mi infancia y quisiera permanecer en ella como siempre. El caso es que mi cerebró no. Y mucho menos mi corazón.



Su mejor elección.

Entonces fue cuando se dio cuenta de cuanto  lo echaba de menos,que en realidad era más de lo que ella pensaba.Era en esos momentos cuando ella se daba cuanta de las cosas, cuando estaba sola en su cama,justo antes de quedarse dormida.Empezó a pensar en él. Descubrió que se le habian quedado grabados en su mente sus profundos ojos marrones, que recordaba perfectamente cada imperfeccion de su rostro, pero aun asi él le encantaba. Se dio cuenta de que sus rasgos preferidos eran esa boca suya con los labios dulces y carnosos,  sus ojos marrones y profundos y esos rizos negros que le enmarcaban el rostro. Él tenia la piel más morena que ella habia visto, teniendo en cuenta que él no era extranjero, no como otros que habian habitado en su corazón antes que él. Al esforzarse por alejar el sueño, se percató de que recordaba todos y cada uno de los músculos de sus brazos, donde empezaban y donde terminaban, y la suavidad de su piel bañada en el sol de agosto.
Lo recordaba todo, y esperaba no tener que olvidarlo nunca.


Ese momento especial.

Hoy es uno de esos días en los que no te apetece hacer nada a parte de ponerte a pensar y recordar los mejores momentos de tu vida. Uno de esos días en los que te pones a clasificar momentos, sonrisas, enfados, salidas… etc. Y te das cuenta de que todo ha valido la pena, entonces intentas hacer una lista de los más impresionantes, de aquellos que recuerdas más vívidos o que más te impactaron, entonces haces la lista y te acabas dando cuenta de que prácticamente no puedes elegir, que cada momento es único por si mismo, y que sin ellos ti vida no hubiera sido la misma. Pero aún así te esfuerzas en pensar, en elegir uno, aquel que mas aprecias, aquel que mas deseas que se vuelva a repetir, y de repente, buscando, te das cuenta de que momento es el que prefieres ante todos, de que momento es el que mas añoras y decides que cueste lo que cueste quieres volver a vivirlo.